El único requisito es tener el consentimiento de la persona receptora (si es pedido para otra persona distinta de quien lo solicita).
El motivo es respetar el libre albedrío del que disponemos todos, el mayor don que nos ha sido concedido.
Aunque no nos guste, a veces es necesario que esa persona pase por su aprendizaje sin que tengamos derecho a intervenir.
En amor y servicio,
Alejandro.

